Cuando Las Ventanas al Paraíso abrió sus puertas hace casi 30 años, tomó una decisión deliberada: en lugar de importar plantas tropicales, el resort trabajaría en armonía con el desierto en el que fue construido. El resultado es un paisaje xerófilo donde prosperan agaves, cactus y aloe autóctonos, muchos de ellos cultivados en la propia finca de Gregorio Urbina Nieto y trasplantados aquí durante más de dos décadas de cuidadoso cultivo.

 

En este paseo guiado, Gregorio comparte el razonamiento detrás de cada decisión de plantación, explicando cómo la flora resistente a la sequía reduce el consumo de agua al tiempo que crea un hábitat para la fauna autóctona. Una mirada sutilmente reveladora sobre cómo un resort puede integrarse en su paisaje en lugar de luchar contra él.